La
brecha salarial sigue castigando a las mujeres
Las mujeres comenzamos desde hoy, 28 de noviembre, a trabajar simbólicamente gratis. Esto se debe a la desigualdad salarial existente en España, por la que las mujeres cobran un 9,2% menos por hora (según Eurostat) respecto a lo que ingresan los hombres.
A pesar de años de denuncias, campañas de concienciación y directivas europeas que buscan garantizar la igualdad, la remuneración de las mujeres sigue siendo sistemáticamente inferior a la de sus homólogos masculinos, consolidando una desigualdad laboral y social que no puede tolerarse más. Teniendo en cuenta que el trabajo parcial es más habitual entre las mujeres y que entre los puestos mejor pagados hay menos mujeres, al final la diferencia de sueldos puede incluso llegar a superar el 20%.
UGT denuncia que la brecha salarial de género en España sigue siendo una realidad estructural que afecta de manera particular a las mujeres en puestos de responsabilidad, como directivas, mandos intermedios y profesionales técnicas. Según el informe ICSA / EADA 2025, las profesionales técnicas experimentan una brecha media del 9,7 %, las mujeres mandos intermedios cobran un 11,6 % menos que los hombres en posiciones equivalentes, mientras que las de directivas registran una diferencia del 12,9 %.
UGT identifica varias causas fundamentales de la brecha salarial que perpetúan la desigualdad:
- Segregación ocupacional: muchas mujeres siguen concentradas en sectores tradicionalmente feminizados como educación, sanidad, comercio y servicios sociales, mientras que los hombres predominan en industrias con mayor remuneración, ciencia y tecnología. Este desequilibrio limita las oportunidades de ascenso y genera diferencias acumuladas a lo largo de toda la carrera profesional.
- Techo de cristal y techos invisibles: la presencia de mujeres en altos cargos sigue siendo insuficiente, lo que limita su influencia en políticas salariales, promoción interna y cultura corporativa. La Directiva de inclusión de mujeres en consejos de administración de la UE busca precisamente corregir esta desigualdad estructural, aumentando la representación femenina en los niveles de decisión.
- Falta de transparencia salarial: la ausencia de datos
claros y comparables sobre salarios por género permite que persista la
discriminación y dificulta la corrección de la desigualdad. La Directiva
de Transparencia Salarial, que debe ser implementada antes de junio de
2026, es una herramienta fundamental para visibilizar y corregir estas
diferencias.
El impacto de la brecha salarial va mucho más allá de una diferencia en la nómina. Consecuencias:
- Reducción acumulada de ingresos: las mujeres ganan menos durante toda su vida laboral, lo que afecta su poder adquisitivo y su seguridad financiera.
- Pensiones más bajas: menos salario significa menos contribuciones a la seguridad social y, por tanto, pensiones más bajas, perpetuando la desigualdad en la jubilación.
- Impacto familiar y social: las familias dependen de los ingresos de las mujeres, por lo que la desigualdad salarial repercute en la economía doméstica, en el consumo y en la cohesión social.
- Coste
para la sociedad y la economía: la desigualdad de
género limita la productividad, la innovación y la competitividad de las
empresas y de la economía en su conjunto.
Desde UGT llevamos años denunciando esta situación y reivindicamos:
- La implementación inmediata de la Directiva de Transparencia Salarial en todas las empresas, con controles efectivos y sanciones en caso de incumplimiento.
- El cumplimiento de la Directiva de inclusión de mujeres en consejos de administración, garantizando la presencia femenina en los órganos de decisión y en puestos estratégicos.
- Políticas activas de promoción y desarrollo profesional de mujeres técnicas y directivas, que permitan cerrar la brecha salarial y romper los techos de cristal.
- La concienciación empresarial y social sobre la importancia de pagar a las mujeres por igual trabajo, poniendo fin a la injusticia histórica que representa el hecho de que, según UGT, las mujeres trabajamos gratis en comparación con los hombres.